De Lisboa a Bilbao

Cuando lo ví, lo escribí.

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Localização: por el momento, Lisboa, Portugal

Anecdotario de una bilbainita que vive en Lisboa.

quinta-feira, junho 08, 2006

Lavadora (III)


(viene del post anterior)
Pongamosla en el C punto 4. Suavizante, detergente, y en marcha. Y una se queda ahí delante, siguiendo el proceso de las vueltecitas de su ropa blanca a traveés de la puertecita de cristal con más interes que si portugual jugase la final del mundial dentro de esa lavadora. Nos jugamos mucho más, sin duda. Nuestra ropa, pero lo que es más importante: el orgullo.
Sentada en una silla delante de la máquina, me pongo a leer el libro que tenía que haber devuelto antes de ayer a la biblio. Mientras tanto, entra una compi en la sala con un cesto y con su ropa, e, ingenua de ella, deja el cesto al pie de la máquina creyendo q la va a poder usar...pues hoy es miiiiiaaaaa, solo miiiiaaaaaaaaaaaa.

Es increíble el proceso de lavado de una lavadora, pero evitaré describiroslo a riesgo de parecer una psicópata lavadoril (si no lo parezco ya). El caso es que tras un rato enoooorme de espera, quizás una hora, termina de dar vueltas. Abro la puerta. Todo continua blanco. Qué emoción, me-se saltan las lágrimas, pero no puedo cantar victoria aún: tengo q colgarlo y continuar con la ropa vaquera. Una vez tendido lo blanco y en marcha lo vaquera, yo sigo en mi sillita el miiiiiismo proceso, q ya no es tan entretenido, pero que una tiene que estar al tanto por si se requiere una medida de emergencia tal como abrir la puerta de la lavadora con una llave inglesa si es preciso en cuanto se vea q el agua no es azul sino verde.

Afortunadamente esto tampoco ocurrió con los vaqueros (si que quedaron un poco espechurrados, todo hay q decirlo) y los colgué, saboreando anticipadamente mi victoria sobre la lavadra. Posteriormente la alimenté de ropa oscura. Entre vueltecita y vueltecita, vuelve la chica del cesto de antes y me mira alucinada, se va sin decir ni pio. Si, mi estampa debía ser más que curiosa, con sonrisa victoriosa sentada frente a una lavadora, dos horas despues de la primera vez q me vió yo contiuaba en la misma postura.Pero pobre, no sabía que aún me quedaría alli otras dos horas.. y ella sin colada.

La ropa negra salió ...negra, intensamente negra, fabulosa, y oliendo al suavizante de rosas. ¿no es estupendo? Fue en esa altura supe que a la de color no le pasaría nada, y no le pasó: salió nada una de su color, con alguna pelotilla pero nada q no se arregle.

Victoria tras victoria supe que había vencido al maligno invento y que mi honor sería restaurado. Tengo ahora colgadas más o menos 100 piezas de ropa, todas las cuerdas de tender están ocupadas de mi cosas, la sala de la lavadora impregnada de olor a rosas, pero lo mas importante, fue testido de mi victoria.

Con este testimonio quiero dar coraje a todos aquellos enemistados con la lavadora: no la tengais miedo, entregaros a la lucha y vencereis!! Y si no...siempre os quedará lavar a mano.

Yo os dejo, que tengo mucho que planchar. Pero eso será otra historia.

Raqueltxu

1 Comments:

Anonymous poniente said...

Puff, vaya "planchazo", final feliz como en Hollywood... Esperabamos desastres varios y ataques de ira incontenibles...

9:00 da manhã  

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