De Lisboa a Bilbao

Cuando lo ví, lo escribí.

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Localização: por el momento, Lisboa, Portugal

Anecdotario de una bilbainita que vive en Lisboa.

quinta-feira, maio 18, 2006

El tiempo lo cura todo

En la sala de espera de urgencias, una mujer, cabizbaja, pasa las cuentas de un rosario entre sus dedos mientras mueve los labios rezando en voz casi inaudible un ave maria tras otro. Sentado a su lado, un hombre con media cabeza vendada tiene un ataque de tos. Un niño llora con un llanto ya cansado, agotado de la espera. Un anciano aguarda su turno sentado, solitario.
Din,dan,don…Una voz femenina avisa por el altavoz que Joao Gomes puede pasar al gabinete 6.
Yo acabo de llegar acompañando a una amiga que se siente mal y el ambiente me ha parecido un cuadro goyesco desde el primer momento. La sala de espera de urgencias no acostumbra a ser un lugar agradable, pero el destino parecía haber hecho coincidir en aquel recinto a los personajes adecuados para recrear el ambiente agobiante y trágico que se espera de este tipo de sitios.

Sentada delante nuestro, una mujer con la mirada perdida se balancea rítmicamente hacia delante y hacia detrás. Mi mirada inexperta juzgó que tendría ganas de ir al servicio, y habiéndose percatado del olor que salía del baño de señoras de la sala de espera, prefería aguantar. Pero mi amiga, psicóloga , que se está especializando en psicología clínica, me susurra al oído: esta viene a psiquiatría. Típico balanceo psicótico. Ante tal afirmación, me dio verguenza presentar la hipótesis de que tuviera otras necesidades, así que me quedé calladita. Sea lo que fuere, era otro personaje más para la escena.

En lo que a mi amiga y a mí respecta habíamos entrado a formar parte del cuadro una hora y media atrás, y estabamos a la espera de un primer examen que determinase hacía que especialidad teníamos que dirigirnos más tarde. Por fin oímos su nombre en el altavoz y me pide que entre con ella. El médico era un chico joven, parecía tener prisa hasta cuando hablaba …ahoravamosahacerleunexamentumbeseleduleaquiyaqui…
Vamos, que mi amiga, un poco desconcertada por el inevitable atontamiento de la espera casi ni había aterrizado en la consulta cuando ya estaba saliendo, y ni le había dado tiempo a explicarse bien, se lamentaba más tarde.
A la salida pienso: bueno, si a partir de aquí todo va tan rápido como este médico, fantástico.

Pero la suerte no nos iba a sonreír de esa manera. Parece ser que en los hospitales lusos han puesto en práctica el recurrente dicho de "el tiempo lo cura todo" y deben querer ahorrar en recetas dando tiempo a sus pacientes para que se curen. Tiempo tuvimos, sin duda, para que mi amiga se curase, pero lo que los ideólogos de esta política del tiempo medicinal no han tenido en cuenta es que cuanto mas tiempo pasa uno en el cuadro goyesco, más a pique tiende a irse el ánimo.

Y claro, ya la segunda vez que estuvimos en la sala de espera, aguardando para hacer unos análisis, empezaba a pasarnos factura. Caras largas, bostezos, suspiros…Es una cuestión de cansancio psicológico, supongo. La ansiedad se pintaba en nuestras caras cada vez que, tras es din da don, hablaba el altavoz para, segundos más tarde, quedar decepcionadas.

Vuelvo a pasear la vista por la sala…ahí continúa la señora, incansable, con el rezo. Un policía trae agarrado por el brazo a un hombre con la cabeza vendada y el jersey lleno de manchas de sangre. Entra una mujer con mascarilla y saca del bolso un libro. Vaya, esta debe tener experiencia en estos temas.
Por fin la llaman para el analisis, y como a esa sala no me dejan pasar, le digo que voy a buscar algo para comer, que nos vemos en la sala de espera.

Para cuando llego al punto de encuentro con un par de bocadillos ella ya estaba de vuelta. Me comenta que ha ido bien, que tampoco han tardado mucho. Fantástico…pero no entiendo como despachándose tan rápidamente en las consultas llevamos aquí más tres horas. Si llegamos a saber que luego el diagnóstico iba a ser infección viral con receta de un antibiótico de lo más previsible, no creo que hubiéramos aguantado tanto.
Cuando me comenta que los de análisis le han dicho que los resultados llegarán en cuestión de una hora, me pongo pálida. Una hora de espera en Portugal significa, minimo, mas de hora y media. De hecho al final fueron dos y pico.

De repente entra en la sala una figura conocida: ¡es el novio de la paciente! Acaba de salir del trabajo y ha venido a hacerla compañía. Pues yo, pienso, ya he cumplido como amiga y como personaje del cuadro. Pido permiso para irme y prometo llamarla para saber los resultados, aunque nos vamos a encontrar en casa a la noche.

Y mientras dejo atrás a mi amiga acompañada por mi relevo, escucho el habitual Din-dan-don. El altavoz llama a los familiares de Maria de los Angeles Ferreira. La mujer del rosario lo guarda en una cajita, se levanta, y antes de cruzar la puerta hacia el interior, se santigua. Falta la va a hacer.

4 Comments:

Blogger Poniente said...

¿Seguro que no era un hospital andaluz?
¿Estás segura de que estabas en Portugal? Mira que ahora hay muchos fenómenos paranormales de esos... :-P

9:59 da manhã  
Blogger Raqueltxu said...

si, si, lisboa, y en el 2º mayor hospital de la ciudad (curry cabral,que vaya nombrecito..) Aunque puede que, como nunca había vivido en estos lares, sea una práctica habitual del sur ibérico a la que no estoy acostumbrada...o sea que la teoría del tiempo medicinal puede no ser invencion exclusiva de los medicos portus?? os van a pedir derechos de autor, poniente, aqui seguro q lo inventaron primero (llevan una pasmosa lentitud en los genes)

1:53 da tarde  
Blogger Poniente said...

No estoy de acuerdo...
No se puede hacer más lento, o si? (René Lavand - www.renelavand.com)

10:28 da manhã  
Blogger Raqueltxu said...

que bueno eso del rené lavand, wau

5:44 da tarde  

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