De Lisboa a Bilbao

Cuando lo ví, lo escribí.

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Localização: por el momento, Lisboa, Portugal

Anecdotario de una bilbainita que vive en Lisboa.

quinta-feira, maio 04, 2006

Colombo

Ayer me embarqué en una aventura digna de cualquier épico navengante portugués: me fui yo solita al Colombo. Si, si, ese enooorme centro comercial, el segundo más grande de Europa, tan grande que tiene calles y plazas.
Es que los portus, bueno, mis queridos portus, tienen auténtica fiebre por los shoppings. Y toooodo lo hacen a lo grande. Oporto es la ciudad con más puentes, este centro comercial que os digo tiene su record de tamaño y el Puente Vasco de Gama, de Lisboa, es el más largo de Europa,con más de 17 km de longitud. Y omito la evidente alusión al complejo de inferioridad que les lleva a hacer estas cosas.
Pero este espíritu de "gigantismo" no se hace imcompatible con el caracter cercano y acogedor de su sociedad. En cualquier otro país aficionado a hacer las cosas a lo grande, la gente es fría, camina aislada, no se miran...pero en Portugal, es diferente. Paso a relatar.

Una iba toda feliz al supermercado del Colombo porque ya había planeado algunas cosillas que tenía que comprar. Y como toda buena compradora de supermercado, me acerco a la zona de los carritos de la compra, meto los 50 ctos en uno y tiro del gancho para separarlo del anterior. Pero no sale. La moneda dentro y el gancho también. Joeeee. Es que esto solo me pasa a mi. ¿Cuantos carros traidores puede haber en todo el super? 2 de 2mil? Pues va y me toca a mi. Yo, disimuladamente, para no hacer el ridiculo frente a las otras personas que retiraban sin ningun problema los carros de las filas adyacnetes, daba tironcitos de la cadena a ver si salía, pero nada, oye. Y recuperar la moneda? Tampoco, estaba perdida. Y mientras las filas de al lado se van vaciando de carros, yo me mantengo al frente de la mía. Pero he aqui que una señora que cogía un carro de los de al lado me ve y me dice: a que se te ha atascado? La miro y pienso: si te vas a reir, mona, no es el momento.El radio de seguridad en estos casos de gran vergüenza es de 10 metros entorno a mi. Pero ella no espera a mi respuesta, y coge mi carro, aún preso en su fila, y empieza a hacerle auténticas llaves de kárate. Alucinante, el mismísimo karate-kid la hubiera envidiado. Pam-pum-chas. Y oye, que al final salió el carro.

Así son de majos. Los portus te ven y te ayudan. Esto, en otros sitios, no pasa, porque te ven, (si te ven!) y se largan. Incluso se quedan a mirar, a ver si les resulta entretenido. Allá cada cual con sus problemas. Se desentienden completamente. Como cuando estuve en el metro de madrid y mi maleta-gigante no cabía por las puertas canceladoras. Yo a un lado y la maleta a otro. Pues creo que me vió medio Madrid haciendo inutiles esfuerzos por elevar la maleta para que pasara por encima, y vamos, a alguno le faltó apaludirme el espectáculo. Y en Lisboa, no. El espectáculo, en este caso, lo dió la señora-karateka- libertadora de carros y todos tan felices.


Raqueltxu

1 Comments:

Blogger Poniente said...

Jajaja, muy bueno, ¿pero una chica de BILBAO permite que le traicione un carro? ¡Vamos hombre! Yo te imaginaba arrancando la cadena. ;-P

8:02 da manhã  

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